COMO TRANSFORMAR TU SER

Frecuentemente escucho expresiones como “yo soy así, no puedo cambiar” o “esa persona es así”, u otras expresiones similares. ¿Cuáles son los supuestos detrás de esas frases? Que hay una forma de ser fija e inmutable, que aparentemente nos fue dada por naturaleza y no se puede cambiar. Estos supuestos inhiben completamente la posibilidad de cambio y el poder transformador que cada ser humano posee.

Si bien todos tenemos ciertas “tendencias” de comportamiento que nos son habituales, eso no significa que no podamos cambiar esas tendencias por otras que nos sean más funcionales y de mayor posibilidad para nuestra vida. Pero ¿cómo hacerlo?
Para empezar, lo primero que debemos hacer es reconocer que nuestras “formas de ser” no son fijas e inmutables sino que pueden modificarse, y que la principal herramienta de transformación que poseemos es la Acción.

Uno de los principios de la Ontología del Lenguaje dice: “No sólo actuamos de acuerdo a como somos, sino que también somos de acuerdo a cómo actuamos. La acción genera ser. Uno deviene de acuerdo a lo u hace”
¿Qué significa esto en la práctica? Que podemos modificar nuestra forma de ser cambiando nuestras acciones, y sosteniéndolas en el tiempo.

Veamos un ejemplo para verlo más claramente: Una persona se define como “tímida” debido a que en el pasado reiteradas veces tuvo determinados comportamientos (acciones) que la hacen definirse de esa manera (ej. no hablar en las reuniones sociales, bajar la vista ante la mirada de otra persona, no expresar su opinión, etc.). Supongamos que esa persona quiere cambiar su forma de ser “tímida” por otra que le abra más posibilidades. Para ello tendrá que identificar cuáles son las acciones o comportamientos específicos que la hacen definirse de esa manera, y a continuación proponerse cambiar esas acciones. Es mucho más fácil pensar en cambiar una acción que pensar en cambiar nuestro ser. Si esa persona empieza a actuar diferente, comienza a hablar en las reuniones, expresar lo que piensa y sostener la mirada cuando la miran, y si sostiene esas acciones en el tiempo, su “ser” habrá cambiado y ya no se definirá como tímida. A su vez esas nuevas acciones modificarán su emoción y su predisposición a actuar, por lo que cada vez le resultará más fácil y natural actuar de la nueva forma.
Cambiar nuestra forma de ser es un proceso de aprendizaje y como tal necesita paciencia, permitirnos cometer errores y aprender de los mismos.

También puede ser muy útil pedir coaching y trabajar con tu coach en este proceso de aprendizaje ya que un coach trabajará teniendo en cuenta no sólo las acciones, sino también los pensamientos y emociones asociados a esa forma de ser, facilitando la disolución de los obstáculos que puedan ir surgiendo en el camino.

Para finalizar te regalo estas preguntas:

¿Qué “formas de ser” te gustaría modificar? ¿Qué posibilidades se abrirían para ti si lo hicieras?

Un abrazo y mucha luz,

Lic. Pía Andújar
Master Coach Profesional
Directora de Coaching para la Conciencia

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