EJERCICIOS PARA VIVIR EL PRESENTE

“Cuenta una historia que un hombre pregunto a un sabio: -“Me han dicho que tú eres sabio… Por favor, dime qué cosas puede hacer un sabio que no están al alcance de las demás personas.”
El anciano sabio le contestó: “Cuando como, simplemente como; duermo cuando estoy durmiendo, y cuando hablo contigo, sólo hablo contigo.”
“Pero eso también lo puedo hacer yo y no por eso soy sabio”, le contestó el hombre, sorprendido.
“Yo no lo creo así”, le replicó el anciano. “Pues cuando duermes, recuerdas los problemas que tuviste durante el día o imaginas los que puedes tener al levantarte. Cuando comes, estás planeando lo que vas a hacer más tarde. Y mientras hablas conmigo piensas qué vas a preguntarme o cómo vas a responderme, antes de que yo termine de hablar.”
El secreto es estar consciente de lo que hacemos en el momento presente y así disfrutar cada instante del milagro de la vida” Anthony de Mello

¿Qué reflexiones te surgen a partir de este cuento?¿Cuánta atención pones a las acciones que realizas diariamente?

Vivimos en un mundo donde pareciera que todo ocurre cada vez más rápido, y muchas personas apenas se dan el tiempo para detenerse un momento y saborear conciente e intensamente cada momento. ¿Cuál es la consecuencia de ello? Vivir en automático, sin conciencia, perdidos en el hacer y en nuestros pensamientos, lejos de nosotros mismos.

Cultivar la habilidad de mantenerte presente, conciente de cada instante no es algo que se desarrolle de un día para el otro. Requiere conciencia y sobre todo compromiso. El compromiso de observarnos, de ser concientes de lo que sucede en nuestro mundo interno a cada instante, de usar nuestros sentidos plenamente para relacionarnos con el mundo que nos rodea. Sólo así podremos saborear cada instante, cada matiz y cada color de esta experiencia humana.

He aquí algunos ejercicios que pueden servirte para desarrollar esa conciencia del momento presente propuestas por la psicóloga Teresa Arevalo:

– Por la mañana, al despertar, no saltes automáticamente de la cama. Tómate unos minutos para observar tus sensaciones, emociones, pensamientos…. sin juzgarlos; y practica 3 respiraciones conscientes. Inspirar conscientemente es saber que el aire está entrando en tu cuerpo y espirar conscientemente es saber que tu cuerpo está renovando el aire. Esto ayuda a empezar el día de manera diferente estimulando la calma y el estar presente, preparando el escenario para que estés más tranquilo y constante ante los retos del día.

– En el momento del aseo personal, advierte si tu mente está planificando o preparándose para las actividades que te esperan. Si es así, hazte consciente y regresa a la sensación del agua recorriendo tu cuerpo, su temperatura, el sonido del agua al caer, el olor del jabón, el tacto de la esponja, el bienestar que produce….

– A la hora de desayunar y en general en cualquier comida, hazlo con Plena Consciencia. Somos muy afortunados por tener comida. Toda la naturaleza, la lluvia, el sol, la tierra… se encuentran presentes en cada bocado de tu comida. Mastícalo bien y sé consciente de lo que estas masticando, su sabor, su textura…

– Si vives con alguien, no desperdicies la oportunidad de dedicarles unos minutos para hablar y escucharles antes de salir de casa.

– Antes de subir al auto, desacelera ligeramente el caminar, comprueba tu cuerpo y percibe si hay alguna tensión. Si es así, trata de relajarte antes de comenzar a conducir. Mientras conduces, de vez en cuando trata de conducir un poco más lento. Puedes ponerte música relajante o experimentar con emisoras de radio nuevas.

– Cuando camines, intenta que no sea de forma automática. Hazte consciente de tu postura, del lugar que el cuerpo ocupa en todo el espacio. Puedes caminar de manera diferente hoy. Respira cada tres pasos, y exhala cada tres pasos.

– Antes de abordar tu trabajo y/o tareas cotidianas, reserva un tiempo para planificar. Organiza el tiempo de manera realista, céntrate una a una en cada una de las actividades y permítete descansos entre ellas.

– Distribuye algunas prácticas a lo largo de la jornada para observar tus sensaciones, emociones, pensamientos… o haz espacios para la respiración consciente a lo largo del día. Chequéate para ver si te encuentra en una actitud activa, reactiva, distraída o de pérdida de tiempo. Después, elije cuál es la cosa más importante que debes hacer en estos momentos.

– En las interacciones humanas que se establezcan, escucha poniendo todos los sentidos en acción, transmítele paz a tu interlocutor, habla despacio y con ternura en tus palabras.

– Cuando cocines, sumérgete en los colores de los alimentos, su olor, su forma, su textura, el calor del fuego…
Al terminar la jornada, reflexiona sobre lo que realmente hiciste ese día. ¿Qué fue positivo? , ¿qué te hubiera gustado hacer mejor?, ¿cómo podría mejorar? También puedes plantearte como te gustaría ser cuando llegues a casa.

– Al llegar a casa observa si tu cuerpo está tenso, y si es así, trata de suavizar las tensiones llevando tu respiración dentro de ellas y exhalando desde ellas, con plena consciencia, y simplemente aceptándolas como son, no tienes que manipularlas.

– Antes de dormir, puedes a practicar ejercicios de respiración y relajación. No te enredes con lo que va a suceder mañana, de eso ya te ocuparás al día siguiente. Ahora es momento de sentir tu cuerpo yaciendo en la cama, el frescor de las sábanas, el tacto de las almohadas, el descanso…

Como dijera Eckhart Tolle: “Cuando cesa el esfuerzo compulsivo por alejarse del ahora, la alegría del Ser fluye en todo lo que haces. En cuanto tu atención se orienta hacia el ahora, sientes una presencia, una quietud, una paz. Ya no dependes del futuro para conseguir la satisfacción o la realización, no buscas en él la salvación. Por lo tanto, no te apegas a los resultados. Ni el éxito ni el fracaso pueden cambiar el estado de tu Ser interno”

Te invito a que hagas la prueba y luego me cuentas cómo te fue.

Un gran abrazo,

Lic. Pía Andújar
Directora
Coaching para la Conciencia

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